Archivos para Septiembre 2007

Dame Vida, Dame Color

Frío, quieto, silencioso, solo, pero sobre todo, solo,…bien solo. ¿Cuándo llegarás? ¿Llegarás y me reconocerás? ¿Me verás y te sentarás junto a mí y estudiarás esos libros que tanto odias en el salón de clases pero que disfrutas conmigo aunque yo no sepa matemáticas. Y después, ¿de qué hablaremos? ¿De ciencias o de Marx. De Einstein o Freud? ¿De qué? ¿Traerás hoy contigo la Biblia y me hablarás de cómo Dios es misericordioso y fiel y de todo Su inmenso amor para nosotros? Eso. Eso sí me encanta. ¿Dónde estás? ¿Vienes a visitarme? O me dejarás aquí en este desierto poblado de gente que ni sabe ni les importa mi nombre, y si aún los supieran no valdría la pena; porque mi nombre se escucha mejor cuando tú lo dices.

Llegaste. Y aunque te veo de lejos te siento cerca. Que afortunado yo que estaré contigo; que escogiste compartir conmigo y no con ninguno de estos hombres. ¡Desafortunados!. Tú llena de color. Más brillante que la primavera. Con un caminar sencillo y natural; no como de pasarela, ni de reina de belleza, ni de ninguna otra mujer falsa. No. De ninguna manera.
Tú eres bella y tu belleza es misteriosa y absorbente. Le das color a mi mundo y me deleitas con tus maneras. De reír, de hablar, de leer, de hasta parpadear. Gracias a Dios que te hizo tan bella y diferente a las demás. Y ahora que te sientas y me saludas. ¡Oh! Cuanto esperaba que dijeras mi nombre. Ya lo dijiste. Ya te sentaste. ¿Y qué? No dirás nada más. Me conformo así entonces. Dame vida dame color Dame de ti que tú eres suficiente. Dame de ti que aunque en secreto esto es amor. ¡Qué hermoso es tenerte junto a mí!

La Palabra de Vida

Entre tristeza, soledad y sufrimiento
La Palabra del Padre me da acogimiento.
Ya no hay vagabundo ni tampoco errante.
¡Su Palabra es mi hogar, mi dulce aposento!
Mientras vivo en ella del mundo soy distante.

Soy quien teniéndolo todo no tenía Nada.

Yo tenía el tiempo y de el la noche y la mañana.
Pero ni el sol ni la luna para mi brillaban.

Yo tenía un mar, un río y una inmensa cascada.
Pero no tenían valor, estaban muertos, no tenían su Agua.

Tenía yo una gran biblioteca, llena de libros con palabras.
Pero en ninguna de ellas estaba Cristo y sin Vida no había nada.

¡OH, Señor, sin Ti aunque tuviese todo no tendría Nada!

¡Bienaventurado aquel quien entre tantas cosas prefiere Tu Palabra!
Bienaventurados esos porque no estarán solos ni errantes.
Bienaventurados esos porque del mundo vivirán distantes.

Viva y Santa es la Palabra y quien la lea será brillante.

No confundas la Palabra ni con tu poesía ni con tu arte.
La Palabra es mucho más… La Palabra es Vida.
Dulce Vida. Aliento del Padre. Santa y edificante.

¡Pobre de aquel quien dice creer en Dios pero no lee la Palabra!
Porque el que cree en Dios busca de El y El vive en la Palabra.

¿Acaso algún guerrero olvida su escudo y su espada?
Con la Palabra uno se defiende y con la Palabra se ataca.

¡Que no me falten ojos para leerla ni oídos para escucharla!
¡Que no me falte alma para retenerla ni espíritu para disfrutarla!
¡Que lo que para no perderle necesite, no me falte nada!

Olor a Dios es el Hijo, el Espíritu y la Palabra,
Y olor a Dios tendrá el que lo escrudiñe.

Exacta, Viva, Santa, edificante…
Agraciado aquel quien con Ella se haga andante.
Y si Eterna es la Palabra, también lo será quien con fe la guarde.