
Mi Padre me llamo yo no atendí.
Dormido me he quedado entre tinieblas.
Dormido me he quedado entre sombras de muerte.
¿A quien si no es a Ti debo llamar?
¿A quien si no es al Pastor la oveja debe llamar?
En sueño de muerte me he quedado dormido.
Al abrir mis ojos atormentado y perdido me siento.
Seguir mi rebaño olvidé; seguir mi Pastor ignoré.
¡Perdóname Padre! Te he ignorado.
¡Perdóname Padre! Ya Tú me lo habías avisado.
Yo, guiado por los deseos de la carne he caído.
Ahora lloro ríos de lágrimas con sufrimiento y dolor.
Más aún sé con certeza, aún sé con fe,
Que solo Tú mi Padre, puedes sanar mis penas.
Contigo lagrimas de ríos de Aguas Vivas brotarán de mi ser.
De cierto te digo, de cierto te digo:
Mi clemencia, mis palabras, están llenas de esperanza y fe.
Tú, mi Padre, con amor me haz sembrado.
Tu primogénito, mi hermano, enviaste me ha sellado.
Yo, cegado por ignorancia; cegado por pecado.
Yo, cegado por la carne; cegado por pecado.
¡Oh Señor Renuévame! Por nuestro enemigo he sido regado.
Mas ¡Mírame, Padre, mírame! Nada ha crecido en mí.
Mi planta enferma está. Caída, Sucia, Enferma.
¡Límpiame, renuévame, sálvame!
Si algo no he perdido es la fe, ¡Oh Padre celestial!
Si alguien todavía acudo es a Ti mi Dios, mi Padre.
Que mi Hermano Cristo, Jesús, el Emmanuel
Con agua Viva de Espiritu Santo riegue todo mi ser.
Que sea yo como Tu mandas, Bautizado entre hermanos con fe
Llenos de Espiritu y agua bendecida con Tu Palabra.